miércoles, 6 de mayo de 2015

Viviendo a la altura del llamado




Queridos hermanos, hace ya un tiempo atrás en que he dejado de escribir. Hoy con la bendición de Dios quiero compartirles sobre un tema y una historia tocante que nos muestra que el más pequeño descuido puede terminar en una gran tempestad.

Por la gracia del Santísimo a finales del año pasado tuve el privilegio de impartir la Palabra en un ayuno en conjunto con unos hermanos, realmente fue un momento especial en que Dios ministró nuestras vidas. El tema general fue "derribando argumentos", y el desloce del tema fue netamente personal, guiados claramente por el Espíritu.

Mientras hacía el bosquejo y preparaba el estudio, Dios me mostró algunos aspectos que learán en el transcurso de esta entrada. Espero que sea de mucha bendición para sus vidas, y que nuestro Padre Celestial les bendiga en abundancia.

VIVIENDO A LA ALTURA DEL LLAMADO


(Véase, Efesios 4:22-24 (Reina Valeria 1960))

“En Cuanto a La pasada Manera de Vivir, despojaos del viejo hombre, Que está viciado del conforme a los Deseos engañosos,
y renovaos en el Espíritu de Vuestra Mente y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”

 Hermanos, tres palabras en estos versículos llamaron mucho mi atención:
  • Despojaos, renovaos y vestíos. Mientras las repetía de manera contínua en mi mente, muchas preguntas surgieron de manera aleatoria, interrogantes como:

  • ¿De qué debemos despojarnos? ¿Por qué despojarnos? ¿Qué conlleva el viejo hombre? ¿Cómo llegar a ser vestidos según los designios de Dios?, etc.
    Tratando de obtener una respuesta a las mismas, supe que todo se inclinaba en conocer el significado de vivir físicamente. Sabiendo de esta manera que toda enfermedad que no se cura puede llevarnos a poner en riesgo esa vida.

Para ello, he dividido el bosquejo en 3 puntos:
·         Alerta roja espiritual
·         Proceso de enfermedad
·         Síntomas
·         Historial clínico: resultado de enfermedad avanzada y enfermedad curada a tiempo.



1.       ALERTA ROJA ESPIRITUAL

Esta alerta roja espiritual hace referencia específicamente a lo que obstaculiza la plenitud de la vida en Cristo, que directamente es la enfermedad.

Buscando el significado secular en el diccionario encontramos que:
  • ENFERMEDAD: Todo aquello que afecta a nuestra salud física o intelectual 
Tratando de discenir y acoplarlo a nuestro punto podemos conceptualizar lo referente a la enfermedad espiritual:

ENFERMEDAD ESPIRITUAL: todo aquello que afecta nuestra comunión con el Señor, que contrista al Espíritu Santo que había dentro de nosotros.

Esta enfermedad mientras más impregnada esté en la vida del hombre, tiene más riesgo de expandirse sacando a la luz nuevas enfermedades (terminar con la vida y comenzar con la muerte espiritual).


Pero, ¿Qué nos lleva a estar enfermos?


RESPUESTA: Hacer lo contrario a la voluntad de Dios.


Mateo 11: 29 (Reina Valeria 1960) “Aprendan de mí que son manso y humilde de corazón y encontrarán paz para sus almas”

Esto enseñó el más grande Maestro de la eternidad a sus discípulos: mansedumbre y humildad. Lo opuesto a ello, es lo que enferma el corazón del hombre.

2.       PROCESO DE ENFERMEDAD

¿CÚAL ES EL PROCESO DE LA ENFERMEDAD? ¿CÓMO NOS ENFERMAMOS?

  • Falta de reconocimiento -> Deterioro de vida espiritual -> Enfriamiento de corazón 

Hoy en día vemos como las personas son consumidas por una falsa humildad, no me refiero solo a los no creyentes, sino aquellos que aún conociéndole guardan esa rebeldía en su corazón que implica el primer punto del proceso (falta de reconocimiento). Me refiero específicamente al Pueblo de Dios.

VIVIR BAJO LA ALTURA DEL LLAMADO implica despojarnos de esta enfermedad que consume al hombre y lo puede conducir a la muerte. Como ya sabemos – este es el resultado del pecado.


3.       SÍNTOMAS

Existen muchos síntomas, entre ellos tenemos:

·         El altivo humilla pero no quiere ser humillado, corrige pero no quiere ser corregido, no le da la Gloria a Dios, se vanagloria el mismo.
·         Confiarse en la gracia de Dios, y hacer nuestra voluntad y no la de Dios
·         Descuidar su rebaño encargado, debido a que ha sido elegido por Dios para ello, no necesita más.
·         Un rechazo evidente a someterse, (ámbito familiar: a los padres), (ámbito espiritual: lideres, pastores)
·         Se rehúsa a confesar cualquier debilidad o dependencia
·         No admite cualquier falta de su parte y nunca se pone en una posición débil como lo considera el pedir perdón. Y esta última aunque para algunos insignificativa, es la más grande que está  derribando al pueblo de Dios


Apocalipsis 2:29 (Reina Valeria 1960) “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”


4.       HISTORIAL CLÍNICO

4.1.  RESULTADO DE ENFERMEDAD AVANZADA


Isaías, el profeta mayor comienza su ministerio profético en 740 a.C., advierte al pueblo de Dios contra las alianzas estratégicas, sobre su confianza en Dios, y lo que consideraba síndrome de carencia espiritual.

En capítulo 1: 25 habla a Judá “y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y  quitaré toda tu impureza”

¿Por qué? ¿De que debía limpiarse? ¿Por qué Jehová pondría su mano contra ellos?

Respuesta:

Isaías 1: 2 “Oíd, cielos, y escucha, tierra, porque el SEÑOR habla: Hijos crié y los hice crecer, mas ellos se han rebelado contra mí

 Isaías 2: 11-12 “La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada, y Jehová solo será exaltado en aquel día. Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido”

Ese pueblo que había visto el mover de Dios en sus vidas, se engrandeció.  Veamos si Judá escuchó la profecía de Dios – 586 A.C. “Nabucodonosor de Babilonia conquista Judá” Se cumple profecía. 154 años pasaron, Judá no volvió sus ojos al Altísimo, no se despojó de su enfermedad. Dejó que la altivez y soberbia los consumiera hasta ese punto, cautiverio.

Cumpliéndose la Palabra:
  Proverbios 16:18. (Reina Valeria 1960)

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y los antes de la Caída la altivez de Espíritu



4.2. RESULTADO DE ENFERMEDAD CURADA A TIEMPO

Un caso no muy apartado pero con un final diferente es el caso de David.

No me refiero al pequeño David pastor de rebaños, obediente a su padre y con gran fervor por Dios. No el David que vence a Goliat por honrar el nombre de Dios, no aquel se enfrenta al gigante con toda humildad, autoridad y amor hacia el Altísimo. No de aquel, que solo le basta 5 piedritas y mucha fe y confianza en Dios para vencerlo. No el David que teniendo la oportunidad, no levantó ni un dedo contra el que consideraba ungido de Dios, sobre el mismo que lo estaba persiguiendo para tomar su vida, ni el que escribió los grandes Salmos.

Me refiero al David que se dejó llenar de su poder. El David que estaba en toda su gloria y esplendor, un rey de Israel que nada le faltaba que había recibido promesa de Dios: (2 Samuel 7: 8-17)
·         Príncipe sobre el pueblo de Israel
·         Dios promete estar con él en todo tiempo, destruyendo a todo sus enemigos
·         Finalmente fija un lugar para el pueblo de Israel

Un rey que había ganado muchas batallas, derrotando a Filistea, Moab, Zoba, Siria, Edom, Amón, un rey conocido por ser un gran alabante. Sin embargo, su propia gloria que había sembrado en su corazón, lo llevo a enfermarse de Altivez.

Lo vemos en 2 Samuel 11: 1 (Reina Valeria 1960) “Aconteció al año siguiente, en el tiempo en que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén”.

Una sola cabida bastó para que el corazón enfermo de David mostrara otras intenciones. Dios le dio todo, pero él hizo lo que quiso, esta enfermedad lo cegó y lo hizo sordo al punto que no escuchó ni las posibles advertencias de la voz de Dios a su consciencia.

Su altivez lo llevó a los puntos más bajos, dejo que lo consumirá, y esto acarreo otras enfermedades: verso 2 (David se paseaba por el lecho de la casa real y ve a una mujer bañándose, muy hermosa) – Codicia de los ojosINICIO DE LA TENTACIÓN, algo que debemos tener en claro es que nada nace de repente, si estudiamos más profundo la vida de David, tal vez encontremos algunos pequeños detalles que lo llevaron a esto.

  • Verso 3-4 (Manda a preguntar aquella mujer, siervo responde que es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo y envió mensajeros y la tomo vino a él y durmieron juntos) – Codicia de la carne – Sordera espiritual.
  • Verso 6- 13, David busca estrategias para ocultar su pecado (embarazo de Betzabé) – No reconocer- Ceguera espiritual.
  • Verso 14-27 (David manda a matar a Urias y toma por mujer a Betsabé) – Homicidio- Muerte espiritual

Conocemos lo que paso después, el juicio de Dios dado a David a través de su profeta Natán. Ante ello, David reconoce finalmente sus pecados, como lo dice la Palabra 2 Samuel 12: 13 (Pequé contra Jehová), y escribe Salmo 51 expresando claramente su confesión, que conmovieron el corazón de Dios.

“Ten piedad de mí, Oh Dios, conforme a tu misericordia.. Lávame más y más de mi maldad, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado esta siempre delante de mí, contra ti, contra ti solo he pecado” Extractos del salmo


Por tanto, su misericordia no se apartó de David como pasó con Saúl, hasta sus últimos días (2 Samuel 7: 8-17), levanta sobre él un linaje. Jesucristo es el cumplimiento final de esa promesa.

Sin embargo, sufre los efectos de sus acciones, la muerte de su hijo, y las consecuencias venideras con los problemas de sus hijos (incesto de Amnón, rebelión de Absalón, desorden y revolución en el reino) 

El problema no fue que el corazón de David se enfermase, el problema fue que no asistió al Padre Celestial, al máximo doctor con tiempo, más dejó que esto lo llevara a la muerte espiritual, lejos de la altura de la vida en la cual Dios lo había llamado. Puesto que:

Un corazón impuro no nos suma sino nos resta, y lo que nos resta para el Reino, es lo que debemos renunciar.

Desearía que guarden algo en su corazón, lo malo no es enfermarse, puesto que solo hay un perfecto que es Dios.  El punto está en no dejar que esta enfermedad nos consuma, es decir, detectarla a tiempo, reconociendo nuestro corazón enfermo de soberbia, orgullo y altivez, por cuanto estamos prestos a ser sanados y limpiados por Él. Necesitamos ir a sus atrios del Padre y ser purificados por su Santo Espíritu. Puesto dice su Palabra lo siguiente:

Marcos 2:17  (Reina Valeria 1960) “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.”

EL VINO POR TI Y POR MI y nos llamó para vivir a la altura del llamado
No a la altura que nosotros creemos es nuestro llamado, sino a la altura del llamado de la gracia de Dios.

Hoy Dios habla a nuestros corazones, no dejemos que la altivez nos consuma, vayamos al Doctor. Aun si ya te ha consumido aprendamos a David, y Dios mostrará sobre nosotros su misericordia, no seamos como el pueblo de Israel que sabía sus pecados, pero no los reconoció, ni se despojó de su viejo hombre, ni fue renovado de mente, ni vestido del nuevo hombre, siendo sumergidos en su presencia, para que su Santo Espíritu nos corrija, nos levante y nos de una vida. UNA VIDA PARA VIVIRLA A LA ALTURA DEL LLAMADO.

Apocalipsis 12:10-11 (Reina Valeria 1960)
“10  ENTONCES Oí Una gran Voz en el cielo, Que decia: Ahora ha Venido La Salvación, El Poder, y el Reino de nuestro de Dios, y la Autoridad de do Cristo; PORQUE ha Sido Lanzado Fuera el acusador de Nuestros hermanos, el Que los acusaba Delante de nuestro de Dios Día y noche.

11  Y Ellos le han del Vencido Por Medio de la sangre del Cordero y de la Palabra del Testimonio de Ellos, y menospreciaron SUS Vidas Hasta la muerte.”

 

¡Dios los bendiga!