viernes, 3 de marzo de 2017

EL AMOR DE MI VIDA - Parte 1

Queridos hnos, amigos, lectores. Hace mucho ya que había dejado de escribir; y esta entrada va dedicada a la mención del título "el amor de mi vida".

Cuando tenía 18 años aproximadamente conocí al Señor de una manera diferente. Nací en un hogar católico, estudié la primaria en una escuela de la misma línea, y para ese entonces según mi perspectiva había escuchado mucho de Dios.

Sabía cosas puntuales como:
1. Jesús, hijo de Dios, había venido al mundo y murió por mí,
2. Nos dejó una oración conocida como "El Padre nuestro" y debía pronunciarla todas las noches antes de dormir.
3. Hay un cielo y un infierno, y las personas extremadamente malas van a este último
4. Creía que confesarme y tomar mis penitencias de oraciones y rosario, me librarían de todo pecado; y
5. El hecho de ir a la iglesia todos los domingos, me tenía con un pies dentro del paraíso.

Sin embargo, aquel día fue diferente y todo remonta en mis 13 años. Estaba ya en el colegio, uno solo de mujeres y de razón pública, había pasado de un aula de aproximadamente 15 alumnos, a una de más de 40. Mantener la atención me costó un poco el primer año, y recordar tener alguna mejor amiga para ese entonces, me resulta complicado por lo que creería que no.

Mis recreos eran algo rutinarios, en el gran bar del patio principal, exactamente a una esquina, vendían las mejores hamburguesas del colegio, y las tostadas más doraditas. Una tarde justo cerca del bar, vi como unos creyentes se expandían por el área con cartones en mano regalando aquellas pequeñas biblias, que usualmente son de color azul o blanco y que contiene solo el Nuevo Testamento. Uno de ellos, se fijó de mi atención y me extendió la mano con una de estas "azulitas", rápidamente miré a la persona, la tomé, agradecí y para ser consecuentes probablemente luego compré una hamburguesa y me dirigí a mi salón a guardar el presente.

Fui a la iglesia como lo habitual todos los domingos, y seguía conociendo para ese entonces escasamente de Dios y por supuesto mi adolescencia continuaba entre mentiras blancas, y el concepto vago en que solo el que atentaba contra la vida de alguien era sumamente pecador.

El tiempo y espacio no recuerdo con exactitud, he olvidado ciertos detalles... como en cuanto me tomé en leerla, pero lo relevante es que cuando lo leí fue especial. Vacaciones y cierre de la etapa colegial retumban en mis recuerdos, porque fue en ese lapso en que encontré a aquella Biblia azul sobre el DVD, encima de mi TV, que para aquella tarde estaba al frente de mí.

Recuerdo haber mirado el techo unos segundos, acostada en mi cama, sin pensar nada y sintiéndome aburrida. Hasta que mis ojos se fijaron en la pequeña de color azul, algo polvosa y misteriosa ¿cómo apareció ahí? (Seguramente estaba caída en algún lugar, y mamá arreglando la puso en aquel sitio). Asi qué, me levanté, la tomé y comencé a leerla y no hay manera de describir lo que sentí. Aún late mi corazón recordando ese día.

Leí los evangelios, esos mismos que escuchaba en la misa, pero que me asombraron al leerla. Mi mente se preguntaba una y otra vez, como era posible que existieran tantas palabras sabias y poderosas salidas de la boca del hijo del hombre. Estaba asombrada definitivamente, podía imaginarlo hacer sus maravillas e interpretar entre líneas su manera de mirar y de dirigirse a las personas que estuvieron con Él, sin lugar a dudas mi mente se transportaba a ese lugar y anhelaba estar ahí participando del pan y los peces, o entre la muchedumbre viendo sus milagros, o caminando junto a Él, cerca de los discípulos. Era mejor que cualquier historia, porque lo que provocaba en mí lo hacía más que letras, lo hacía real... y fueron mis ansias por saber más y más, lo que me llevaron a comenzar mi..... HISTORIA DE AMOR.

El pre-universitario comenzó y con ello experimentar a conocer la vida. Tuve dos amigos de fuerte vínculo con los que solía ir de arriba a abajo, en tareas, en paseos y demás. Con ellos, fui a fiestas nocturnas, aprendí a ver normal relaciones no aprobadas por la sociedad, comencé a mentir con frecuencia apelando a las mentiras blancas, estuve a punto de entrar a una discoteca alternativa en celebración de Halloween y me disguste con mis padres en reiteradas ocasiones por negarme permisos de salidas en la noche.

Pero en medio de todo y de nada, comencé a pensar de manera diferente en cuanto a mi fe, cuestionándome por muchas cosas que estaba iniciando en vivir y por aquellas que había creído ya más de 10 años en mi vida. Así que seguí leyendo, dando rienda suelta a mi imaginación y cambiando mi rezo nocturno por oraciones, es ahí cuando comencé a sentirme mal por lo que hacía y anhelaba fuertemente que mis amigos/allegados/familiares conocieran lo que estaba atesorando y probé con lo siguiente..

  • Posteaba frecuentemente versículos bíblicos en Facebook cada día, sin comentarios, no tenía argumentos.
  • Preguntaba a Dios, ¿Cómo puedo entender, conocerte más?
  • ¿Porqué siento lo que siento? ¿Qué puedo hacer?
Hasta que me respondió peculiarmente con un mensaje instantáneo por la nube de chat de una red social, y a través de mi primer líder espiritual, quién me formuló una simple pregunta: ¿Quieres conocer más de Dios?

Y mi simple respuesta: ¡Sí! Me llevó a vivir los años más felices de mi corta vida.




---- Continuará---